Autor: Alejandra Aguilar Gorodecki
Categorías: Agro en la prensa,Noticias institucionales
En el marco del 4 de septiembre, Odepa destacó que el sector vitivinícola debe avanzar hacia una competencia basada en calidad y diferenciación, en un año en que la producción alcanzó 949 millones de litros
Santiago, 4 de septiembre de 2026. El director (s) de Odepa, Claudio Farías, participó en la conmemoración del Día Nacional del Vino, evento organizado por Vinos de Chile y Prochile. Esta fecha establecida en septiembre de 2015 por el Decreto Supremo N° 29. La conmemoración recuerda la carta que el conquistador Pedro de Valdivia envió al rey Carlos V de España el 4 de septiembre de 1545, en la que solicitaba el envío de plantas de vid y de vino para la celebración de las misas en el territorio de Chile, primer antecedente en que se menciona la palabra «vino» en el país. La fecha fue impulsada por un conjunto de instituciones y organizaciones gremiales del sector, entre ellas asociaciones de viñas, viticultores, ingenieros agrónomos enólogos, rutas turísticas, cronistas gastronómicos y productores.
“El vino forma parte de nuestra identidad y de la cultura de nuestros territorios, y hoy queremos poner en valor esa historia. Pero tener una gran tradición no significa quedarse en el pasado: la vitivinicultura chilena tiene que evolucionar junto con los consumidores y los mercados, y ese es justamente nuestro desafío, preservar lo que nos distingue y, al mismo tiempo, abrir espacio a la innovación”, señaló el director (s) de Odepa, Claudio Farías.
“El escenario internacional nos exige avanzar desde una competencia basada en volumen hacia una competencia basada en calidad, diferenciación y valor. Por eso, como Ministerio impulsamos la creación de una nueva categoría de vino bajo en alcohol, que no reemplaza al vino tradicional, sino que amplía las posibilidades de nuestra vitivinicultura. Nuestro principal activo sigue siendo la diversidad de valles, climas, suelos y variedades que hacen del vino chileno un producto diverso y reconocible, y ahí las Denominaciones de Origen y la zonificación vitícola son herramientas fundamentales”, agregó Farías.
El director (s) de Odepa señaló que el futuro del vino chileno se construye entre el sector público y privado, con diálogo, colaboración y una mirada de largo plazo, e insistió en que modernizar la vitivinicultura no significa perder identidad, sino ponerla en valor y darle nuevas herramientas para proyectarla en el mundo.
Según el Catastro Vitícola del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), la superficie plantada llegó en 2024 a 117 mil hectáreas, un 6% menos que en 2023, concentrada principalmente en las regiones del Maule (42%) y O’Higgins (31%). La producción de vino de 2026 alcanzó 949 millones de litros, 13% más que en 2025, de los cuales el 83% corresponde a vinos con Denominación de Origen (DO), liderados por Cabernet Sauvignon (28%), Sauvignon Blanc (18%), Merlot (12%), Chardonnay (12%) y Carmenère (8%); un 15% corresponde a vinos sin DO y un 2% a vinos elaborados con uvas de mesa.
Chile es el cuarto exportador mundial de vinos en volumen, según la Organización Internacional de la Viña y el Vino. En 2025 el país exportó 692 millones de litros de vino, excluido el mosto, por US$1.522 millones, una caída de 11% en volumen y 4% en valor respecto de 2024. Durante 2026 se han exportado 204 millones de litros de vino con DO por US$631 millones FOB, 8% menos en volumen y 9% menos en valor que en igual periodo de 2025, con Brasil, Reino Unido, China y Japón como principales destinos.